http://es.eurosport.yahoo.com/19072011/47/guti-guiza-medio-escandalo-turco.html
No son los protagonistas de la polémica, pero se han visto metidos de lleno en la decisión de la Federación de Fútbol de Turquía de aplazar la disputa de la Supercopa, donde se enfrentarán Fenerbahçe y Besiktas, debido a la investigación del escándalo por partidos presuntamente amañados.
Sin comerlo ni beberlo, los dos españoles se han visto salpicados por el escándalo que atraviesa la competición turca, debido a la investigación del escándalo por partidos presuntamente amañados, y que ha provocado el aplazamiento de la final de la Supercopa y del comienzo de Liga.
Y es que la Supercopa de Turquía debería disputarse el próximo 31 de julio entre el vencedor de Liga, el Fenerbahçe de Güiza, y el campeón copero, el Besiktas del exmadridista Guti.
Pero son precisamente estos dos equipos, junto con el Trabzonspor, subcampeón de liga, sobre los que pesan la mayoría de las acusaciones de la Fiscalía que investiga el caso. De hecho, la directiva del Besiktas ha querido desmarcarse de las acusaciones y decidió devolver el título hasta que terminen las pesquisas.
También peligra la Liga
Guti y Güiza estarán parados más tiempo de lo esperado ya que además, según dijo el vicepresidente de la Federación turca, Lütfi Aribogan, también se ha planteado retrasar el inicio de liga, una vez que la Fiscalía les informe de sus conclusiones.
El Fenerbahçe ha reaccionado duramente a las decisiones de la Federación y, en un comunicado publicado en su página web, le acusó de atentar contra su presunción de inocencia: "Tomar decisiones sin tener los documentos probatorios es contrario a la legalidad", denunció el club de Estambul.
Eurosport
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turkish learner in istanbul
jueves, 21 de julio de 2011
miércoles, 15 de junio de 2011
Estambul y el Oriente Medio, las experiencias de mi viaje a Constantinopla
http://www.pysnnoticias.com/2011/06/14/estambul-y-el-oriente-medio-las-experiencias-de-mi-viaje-a-constantinopla/
mis recorridos por la ciudad de Estambul en Turquía me han hecho ver y sentir de una manera más cercana los sentimientos, formas de pensar y de actuar del mundo musulmán. Los que estamos en Occidente generalmente nos dejamos llevar por las informaciones poco fiables que nos llegan desde Oriente Medio, incluso llegamos a pensar que la práctica del Islam es algo totalmente opuesto a servir a Dios cuando la realidad es una otra.
Pero toda esta error opinión que tenía formado sobre esta ciudad comenzaron a desaparecer tan pronto miré por la ventana del avión el cielo rojo y el sol que se imponía sobre el firmamento del cielo turcos. Me sentí inmediatamente sobrecogido por siglos de historia que envolver como una droga, y entonces comprendí la famosa “Pasión Turca” de la que muchos hablan pero sólo visitante Estambul se puede comprender.
Sus calles, cuando andas El Mercado del Gran Bazar (el más grande del mundo) los olores de especias, café, incienso y toda su mezcla culinaria te hacen entrar en una especie éxtasis inexplicable que te transporta al tiempo de los sultanes.
sus mezquitas donde a diferencia de lo que mucha gente piensa, los visitantes occidentales podemos entrar sin ningún problema ni permiso especial, sólo te exigen sacarte los zapatos y en algunas a las mujeres utilizar un velo.
sus restaurante, variedad de comida, muy rica en especies, en tanto a la bebida no está permitido el alcohol pero en algunos puntos de la ciudad hay lugares turísticos donde si se permite la venta de alcohol , pero sólo para consumo dentro del local.
Los turcos son gente muy amable, para ellos un visitante es un “enviado de Dios” y hacen todos los esfuerzos para que la persona se sienta a gusto en su ciudad y claro, da resultado. Es muy común ver a las personas mayores tener en sus manos un rosario coránico llamado tasbih con el que hacen el rezo de sus 5 oraciones al día a pie de mezquita o al lugar donde se encuentren, tal como lo manda el Corán.
Es bueno aclarar que Turquía tiene un Estado secular es decir, con un gobierno Laico, pero también con instituciones islámicas, es decir que hay dos poderes paralelos pero ninguno se mete con el otro .
Así por ejemplo, en el Islam es permitido tener más de una mujer, pero la Ley Turca lo prohíbe, así que al final ellos tienen su sistema de gobernar-ya que estamos hablando de un país donde el 90% de sus 72 millones de habitantes sigue al Islam.
En otras entregas les estaré contando más sobre Estambul, de todos modos en unos días estaré viajando de nuevo y pasaré algunas temporadas más por estas tierras y juntos conoceremos de la “Pasión Turca”
mis recorridos por la ciudad de Estambul en Turquía me han hecho ver y sentir de una manera más cercana los sentimientos, formas de pensar y de actuar del mundo musulmán. Los que estamos en Occidente generalmente nos dejamos llevar por las informaciones poco fiables que nos llegan desde Oriente Medio, incluso llegamos a pensar que la práctica del Islam es algo totalmente opuesto a servir a Dios cuando la realidad es una otra.
Pero toda esta error opinión que tenía formado sobre esta ciudad comenzaron a desaparecer tan pronto miré por la ventana del avión el cielo rojo y el sol que se imponía sobre el firmamento del cielo turcos. Me sentí inmediatamente sobrecogido por siglos de historia que envolver como una droga, y entonces comprendí la famosa “Pasión Turca” de la que muchos hablan pero sólo visitante Estambul se puede comprender.
Sus calles, cuando andas El Mercado del Gran Bazar (el más grande del mundo) los olores de especias, café, incienso y toda su mezcla culinaria te hacen entrar en una especie éxtasis inexplicable que te transporta al tiempo de los sultanes.
sus mezquitas donde a diferencia de lo que mucha gente piensa, los visitantes occidentales podemos entrar sin ningún problema ni permiso especial, sólo te exigen sacarte los zapatos y en algunas a las mujeres utilizar un velo.
sus restaurante, variedad de comida, muy rica en especies, en tanto a la bebida no está permitido el alcohol pero en algunos puntos de la ciudad hay lugares turísticos donde si se permite la venta de alcohol , pero sólo para consumo dentro del local.
Los turcos son gente muy amable, para ellos un visitante es un “enviado de Dios” y hacen todos los esfuerzos para que la persona se sienta a gusto en su ciudad y claro, da resultado. Es muy común ver a las personas mayores tener en sus manos un rosario coránico llamado tasbih con el que hacen el rezo de sus 5 oraciones al día a pie de mezquita o al lugar donde se encuentren, tal como lo manda el Corán.
Es bueno aclarar que Turquía tiene un Estado secular es decir, con un gobierno Laico, pero también con instituciones islámicas, es decir que hay dos poderes paralelos pero ninguno se mete con el otro .
Así por ejemplo, en el Islam es permitido tener más de una mujer, pero la Ley Turca lo prohíbe, así que al final ellos tienen su sistema de gobernar-ya que estamos hablando de un país donde el 90% de sus 72 millones de habitantes sigue al Islam.
En otras entregas les estaré contando más sobre Estambul, de todos modos en unos días estaré viajando de nuevo y pasaré algunas temporadas más por estas tierras y juntos conoceremos de la “Pasión Turca”
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martes, 7 de junio de 2011
http://www.abc.es/20110607/internacional/abci-estambul-ingignados-acampada-elecciones-201106071137.html
«Túnez, Tahrir, Madrid y ahora Estambul» es el lema con el que la plataforma «Los jóvenes a la plaza» ha llamado a la juventud turca a llevar a cabo esta protesta desde mañana
Jóvenes turcos han anunciado para mañana una acampada en la plaza de Taksim, uno de los centros neurálgicos de Estambul, días antes de las elecciones generales del próximo domingo.
«Nos ha influido mucho lo que ha ocurrido en esos países»
"Túnez, Tahrir, Madrid y ahora Estambul" es el lema con el que la plataforma "Gençler Meydana" (Los jóvenes a la plaza) ha llamado a la juventud turca a llevar a cabo la protesta.
"Nos ha influido mucho lo que ha ocurrido en esos países", explicó a Efe Isil Kurt, una de las portavoces.
"Los jóvenes desempleados de Túnez salieron a las plazas. En Egipto, los jóvenes también salieron a las plazas para demandar libertad. En España también los jóvenes salieron a las plazas contra un gobierno y una oposición que les tomaban el pelo. Ahora nos toca a nosotros, ¿qué nos detiene?", señala el manifiesto de la plataforma.
Acampados hasta el 10 de junio
Está previsto que la acampada de Estambul comience mañana al mediodía y se prolongue hasta el día 10, aunque los organizadores aseguran que continuará "si así se decide en asamblea".
"Mañana acamparemos unas 70 personas pero esperamos que se una mucha más gente en los siguientes días", explicó Kurt.
Los jóvenes turcos se quejan del creciente paro y de la falta de oportunidades
Aunque tras los organizadores no hay ningún partido político, Kurt explicó que algunos sindicatos y asociaciones estudiantiles les han dado su apoyo y, respecto a que no tienen el permiso de las autoridades para acampar, señaló que "eso es verdad, pero ya veremos qué ocurre".
Los jóvenes turcos se quejan del creciente paro y de la falta de oportunidades, así como de los recientes escándalos en exámenes públicos y oposiciones en los que, presuntamente, academias cercanas al gobierno han suministrado a sus estudiantes las claves de los resultados.
"Gençler Meydana" también demanda la abolición del Consejo de la Educación Superior (YÖK), una institución impuesta durante la dictadura militar (1980-83) que regula la enseñanza universitaria y que sirvió para acabar con la autonomía de las universidades.
«Túnez, Tahrir, Madrid y ahora Estambul» es el lema con el que la plataforma «Los jóvenes a la plaza» ha llamado a la juventud turca a llevar a cabo esta protesta desde mañana
Jóvenes turcos han anunciado para mañana una acampada en la plaza de Taksim, uno de los centros neurálgicos de Estambul, días antes de las elecciones generales del próximo domingo.
«Nos ha influido mucho lo que ha ocurrido en esos países»
"Túnez, Tahrir, Madrid y ahora Estambul" es el lema con el que la plataforma "Gençler Meydana" (Los jóvenes a la plaza) ha llamado a la juventud turca a llevar a cabo la protesta.
"Nos ha influido mucho lo que ha ocurrido en esos países", explicó a Efe Isil Kurt, una de las portavoces.
"Los jóvenes desempleados de Túnez salieron a las plazas. En Egipto, los jóvenes también salieron a las plazas para demandar libertad. En España también los jóvenes salieron a las plazas contra un gobierno y una oposición que les tomaban el pelo. Ahora nos toca a nosotros, ¿qué nos detiene?", señala el manifiesto de la plataforma.
Acampados hasta el 10 de junio
Está previsto que la acampada de Estambul comience mañana al mediodía y se prolongue hasta el día 10, aunque los organizadores aseguran que continuará "si así se decide en asamblea".
"Mañana acamparemos unas 70 personas pero esperamos que se una mucha más gente en los siguientes días", explicó Kurt.
Los jóvenes turcos se quejan del creciente paro y de la falta de oportunidades
Aunque tras los organizadores no hay ningún partido político, Kurt explicó que algunos sindicatos y asociaciones estudiantiles les han dado su apoyo y, respecto a que no tienen el permiso de las autoridades para acampar, señaló que "eso es verdad, pero ya veremos qué ocurre".
Los jóvenes turcos se quejan del creciente paro y de la falta de oportunidades, así como de los recientes escándalos en exámenes públicos y oposiciones en los que, presuntamente, academias cercanas al gobierno han suministrado a sus estudiantes las claves de los resultados.
"Gençler Meydana" también demanda la abolición del Consejo de la Educación Superior (YÖK), una institución impuesta durante la dictadura militar (1980-83) que regula la enseñanza universitaria y que sirvió para acabar con la autonomía de las universidades.
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lunes, 30 de mayo de 2011
Dos amigas, un Estambul
http://www.periodismotransversal.com/index.php/boulevard-de-la-cultura/bloulevard-de-la-cultura-otros-paises/414
Estambul. “No hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien, que viajar con él", dijo en alguna ocasión Mark Twain, y con la excusa perfecta para surcar y celebrar una amistad trascendental y sólida, mi eterna Ren y yo viajamos al corazón de la antigua Constantinopla: Estambul, la esfera vital de lo que fue el imperio otomano, hoy con cerca de 16 millones de habitantes.
Viajar con quienes nunca pierden esa capacidad de sorpresa tan inteligente, seguros de no saberlo todo, y sin duda a preguntar por el camino hacia la esencia de cada sitio, es una suerte exclusiva que, tal vez, pocos poseemos. Para emprender todo recorrido en compañía, es necesario disfrutar de cierta filosofía, más, cuando a los territorios nuevos los ciñen grandes contrastes.
Así en el verano de hace un par de años, Ren y yo, cruzamos cielos perfumados de especias refulgentes por el calor y color del tiempo. Nuestros corazones vestían la burka de la alegría, incitada, por la cita hecha con Turquía. No olvidamos empacar las llaves perpetuas de toda puerta: la sencillez pulida con una sonrisa. También llevamos bajo el brazo, todas las encomiendas de la mano del entusiasmo.
Estambul es una ciudad muy grande para lograr recorrerla en sólo una semana, aunque sí pudimos descubrir diez del centenar de barrios que tornan a la capital una metrópoli sin igual. Sus días comienzan con un ritmo tan potente, el cual difícilmente se extingue con la puesta del sol. Por el estilo de vida de su gente, Estambul llega a percibirse como una ciudad colmada de tramas y secretos palpitantes. Para alcanzar catar un poco de su espíritu es mejor fragmentar los trayectos, logrando así disfrutar a sorbos sus paisajes. De esa manera Ren y yo nos sumergimos instantáneamente en los bálsamos de su historia y cultura, donde después hicimos lo que uno entre buenas amigas sabe hacer muy bien: el shopping.
En busca de las mezquitas emblemáticas y guiadas por el bullicio de los zocos del Gran Bazar, caminamos a pasos zigzagueantes entre la muchedumbre. Tardamos poco para adaptarnos a las aulladas costumbres de los lugareños. En escasos minutos supimos dónde aguardaba la buena calidad con buen precio de todo lo que Estambul le ofrece al mundo. Bajo una temperatura exorbitante descubrimos el majestuoso centro histórico adornado con la emblemática Mezquita Azul y el inigualable santuario bizantino Haya Sofía. Nos seducían el aroma de la variedad de platillos regionales donde el manjar incluía las dulces baklavas junto a vasos refrescantes de ayran – bebida turca hecha con el legendario yogur y agua.
Bajo el vapor de uno de los hammanes (baños turcos) más añejos de la ciudad, nos quitamos los vestidos para envolvernos en suaves lienzos de algodón de calidad superior. Después, nos prodigamos sobre una mesa de acabado Tadelakt, donde nos rendimos a los mimos de un masaje con la fricción sublime de unas manos suaves y fuertes. Nuestra piel se presumía tersa y fragante del perfume hecho con aceite de Argan.
En Estambul se duerme poco y su gente conoce bien el regodeo nocherniego. Durante los intervalos Ren y yo disfrutamos sentarnos en uno de varios lounges innovadores prometidos en la parte moderna del emporio. Vimos pasar al mundo. Nuestros días en la apasionada urbe parecían fugaces. En Estambul no sólo el continente asiático y el europeo se besan, sino el cauce de un río y dos mares se fusionan: el Negro con el Mediterráneo seducen al Bósforo.
Nuestro albergue nos premiaba con la autenticidad e intimidad que sólo pueden brindar los establecimientos del tamaño y gusto exacto. El aroma atronador del café nativo servido en la terraza principal, endulzaba nuestras mañanas continuamente. Desde ahí, vislumbramos un horizonte puro, donde las resplandecientes paredes blancas del Palacio Topkapi se infiltraban con la brisa advirtiéndonos su perfil.
Siendo quienes somos, allá donde fuimos, Ren y yo hicimos (casi) todo lo que vimos. Vistiendo prendas veraniegas y nuestros cabellos sueltos, paseamos por doquier, radiantes por saber más de la ciudad. Nos declaramos presas permanentes del fantástico Estambul, donde las conductas occidentales llegan a ser admitidas, aunque el credo islámico continúa influyendo en la mayoría del pueblo.
Viajar, para muchos de nosotros, es un reto; a la par significa también fascinarse aprendiendo de los otros. Viajar en compañía de seres queridos que engloban la ética de andar por el mundo con cultura, amplia curiosidad, placer sensato, ávido interés, criterio y una sensibilidad desmesurada, es un don. Para mí eterna amiga y para mí, cada viaje juntas, es una vida pequeña juntas en la inmensa amistad que fundamos desde que nos conocimos. Por ley, la materia prima la obsequia la madre tierra, lo demás, se confecciona a la sazón propia.
*Viviana Mejenes-Knorr tiene el sitio: www.languageinfusions.com
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Estambul. “No hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien, que viajar con él", dijo en alguna ocasión Mark Twain, y con la excusa perfecta para surcar y celebrar una amistad trascendental y sólida, mi eterna Ren y yo viajamos al corazón de la antigua Constantinopla: Estambul, la esfera vital de lo que fue el imperio otomano, hoy con cerca de 16 millones de habitantes.
Viajar con quienes nunca pierden esa capacidad de sorpresa tan inteligente, seguros de no saberlo todo, y sin duda a preguntar por el camino hacia la esencia de cada sitio, es una suerte exclusiva que, tal vez, pocos poseemos. Para emprender todo recorrido en compañía, es necesario disfrutar de cierta filosofía, más, cuando a los territorios nuevos los ciñen grandes contrastes.
Así en el verano de hace un par de años, Ren y yo, cruzamos cielos perfumados de especias refulgentes por el calor y color del tiempo. Nuestros corazones vestían la burka de la alegría, incitada, por la cita hecha con Turquía. No olvidamos empacar las llaves perpetuas de toda puerta: la sencillez pulida con una sonrisa. También llevamos bajo el brazo, todas las encomiendas de la mano del entusiasmo.
Estambul es una ciudad muy grande para lograr recorrerla en sólo una semana, aunque sí pudimos descubrir diez del centenar de barrios que tornan a la capital una metrópoli sin igual. Sus días comienzan con un ritmo tan potente, el cual difícilmente se extingue con la puesta del sol. Por el estilo de vida de su gente, Estambul llega a percibirse como una ciudad colmada de tramas y secretos palpitantes. Para alcanzar catar un poco de su espíritu es mejor fragmentar los trayectos, logrando así disfrutar a sorbos sus paisajes. De esa manera Ren y yo nos sumergimos instantáneamente en los bálsamos de su historia y cultura, donde después hicimos lo que uno entre buenas amigas sabe hacer muy bien: el shopping.
En busca de las mezquitas emblemáticas y guiadas por el bullicio de los zocos del Gran Bazar, caminamos a pasos zigzagueantes entre la muchedumbre. Tardamos poco para adaptarnos a las aulladas costumbres de los lugareños. En escasos minutos supimos dónde aguardaba la buena calidad con buen precio de todo lo que Estambul le ofrece al mundo. Bajo una temperatura exorbitante descubrimos el majestuoso centro histórico adornado con la emblemática Mezquita Azul y el inigualable santuario bizantino Haya Sofía. Nos seducían el aroma de la variedad de platillos regionales donde el manjar incluía las dulces baklavas junto a vasos refrescantes de ayran – bebida turca hecha con el legendario yogur y agua.
Bajo el vapor de uno de los hammanes (baños turcos) más añejos de la ciudad, nos quitamos los vestidos para envolvernos en suaves lienzos de algodón de calidad superior. Después, nos prodigamos sobre una mesa de acabado Tadelakt, donde nos rendimos a los mimos de un masaje con la fricción sublime de unas manos suaves y fuertes. Nuestra piel se presumía tersa y fragante del perfume hecho con aceite de Argan.
En Estambul se duerme poco y su gente conoce bien el regodeo nocherniego. Durante los intervalos Ren y yo disfrutamos sentarnos en uno de varios lounges innovadores prometidos en la parte moderna del emporio. Vimos pasar al mundo. Nuestros días en la apasionada urbe parecían fugaces. En Estambul no sólo el continente asiático y el europeo se besan, sino el cauce de un río y dos mares se fusionan: el Negro con el Mediterráneo seducen al Bósforo.
Nuestro albergue nos premiaba con la autenticidad e intimidad que sólo pueden brindar los establecimientos del tamaño y gusto exacto. El aroma atronador del café nativo servido en la terraza principal, endulzaba nuestras mañanas continuamente. Desde ahí, vislumbramos un horizonte puro, donde las resplandecientes paredes blancas del Palacio Topkapi se infiltraban con la brisa advirtiéndonos su perfil.
Siendo quienes somos, allá donde fuimos, Ren y yo hicimos (casi) todo lo que vimos. Vistiendo prendas veraniegas y nuestros cabellos sueltos, paseamos por doquier, radiantes por saber más de la ciudad. Nos declaramos presas permanentes del fantástico Estambul, donde las conductas occidentales llegan a ser admitidas, aunque el credo islámico continúa influyendo en la mayoría del pueblo.
Viajar, para muchos de nosotros, es un reto; a la par significa también fascinarse aprendiendo de los otros. Viajar en compañía de seres queridos que engloban la ética de andar por el mundo con cultura, amplia curiosidad, placer sensato, ávido interés, criterio y una sensibilidad desmesurada, es un don. Para mí eterna amiga y para mí, cada viaje juntas, es una vida pequeña juntas en la inmensa amistad que fundamos desde que nos conocimos. Por ley, la materia prima la obsequia la madre tierra, lo demás, se confecciona a la sazón propia.
*Viviana Mejenes-Knorr tiene el sitio: www.languageinfusions.com
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sábado, 14 de mayo de 2011
Forlán preguntó a Schuster sobre la vida en Estambul
¿Será el Besiktas el próximo destino de Diego Forlán? Lo que está claro es que el uruguayo está muy interesado por la vida en Estambul. Ayer no desaprovechó la oportunidad en un torneo de golf y preguntó a Bernd Schuster, ex entrenador del Besiktas.
Forlán y Schuster coincidieron el pasado jueves en la inauguración del Paseo de los amigos del golf, en el Centro Nacional de este deporte. Después de que el uruguayo dejara las huellas de sus manos sobre el camino por el que buggys y golfistas transitan, técnico y jugador mantuvieron una breve charla mientras se trasladaban a otro lado del campo. Deportes Cuatro descubrió ayer que lo que parecía una charla trivial era en realidad una conversación con más contenido.
Las imágenes de Cuatro muestran como Forlán le pregunta a Schuster por Estambul. El futuro del jugador en el Atlético no está nada claro y son varios sus pretendientes. Entre ellos el Besiktas, de Estambul, que cuenta con la ventaja de que allí juega un gran amigo del charrúa, Simao. Así las cosas, el delantero le preguntó al exentrenador de esa entidad turca por cómo se vivía allí. El alemán respondió ante la curiosidad del punta: "Una ciudad loca, pero muy grande". Incluso el uruguayo se preocupó por la movilidad de la localidad otomana: "Mucho tráfico, ¿no? Yo hace que lo vi por ahí". A lo que el técnico contestó: "No te puedes mover con el coche. Te vuelves loco ahí, pero la verdad, muy bien". Que fuera simple curiosidad o información para la vida futura de Forlán sólo el tiempo lo dirá.
El grupo está molesto por la bronca con Quique
La bronca entre Quique y Forlán ha despertado recelos en la plantilla. Los futbolistas están molestos porque el Atlético se juega la próxima temporada en los dos partidos que quedan y técnico y jugador parecen estar más pendientes de lo personal que del objetivo deportivo, ya que Quique no seguirá el curso que viene y el futuro de Forlán en la entidad del Manzanares pende de un hilo.
Forlán y Schuster coincidieron el pasado jueves en la inauguración del Paseo de los amigos del golf, en el Centro Nacional de este deporte. Después de que el uruguayo dejara las huellas de sus manos sobre el camino por el que buggys y golfistas transitan, técnico y jugador mantuvieron una breve charla mientras se trasladaban a otro lado del campo. Deportes Cuatro descubrió ayer que lo que parecía una charla trivial era en realidad una conversación con más contenido.
Las imágenes de Cuatro muestran como Forlán le pregunta a Schuster por Estambul. El futuro del jugador en el Atlético no está nada claro y son varios sus pretendientes. Entre ellos el Besiktas, de Estambul, que cuenta con la ventaja de que allí juega un gran amigo del charrúa, Simao. Así las cosas, el delantero le preguntó al exentrenador de esa entidad turca por cómo se vivía allí. El alemán respondió ante la curiosidad del punta: "Una ciudad loca, pero muy grande". Incluso el uruguayo se preocupó por la movilidad de la localidad otomana: "Mucho tráfico, ¿no? Yo hace que lo vi por ahí". A lo que el técnico contestó: "No te puedes mover con el coche. Te vuelves loco ahí, pero la verdad, muy bien". Que fuera simple curiosidad o información para la vida futura de Forlán sólo el tiempo lo dirá.
El grupo está molesto por la bronca con Quique
La bronca entre Quique y Forlán ha despertado recelos en la plantilla. Los futbolistas están molestos porque el Atlético se juega la próxima temporada en los dos partidos que quedan y técnico y jugador parecen estar más pendientes de lo personal que del objetivo deportivo, ya que Quique no seguirá el curso que viene y el futuro de Forlán en la entidad del Manzanares pende de un hilo.
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miércoles, 11 de mayo de 2011
Pasiones turcas en campaña
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Pasiones/turcas/campana/elpepiopi/20110511elpepiopi_3/Tes
Turquía, convertida en los últimos tiempos en la gran productora de telefilmes llenos de pasión y despecho que el mundo árabe consume con deleite, es también estos días una fuente inagotable de escándalos sexuales. La campaña electoral de las próximas elecciones generales del 12 de junio es el escenario que está sirviendo en bandeja unos vídeos comprometedores para varios políticos de la oposición que aspiraban a ocupar un escaño en el Parlamento.
Hace un año, la estrategia dio a sus anónimos autores el resultado apetecido: las imágenes robadas en las que el líder opositor Deniz Baykal mantenía relaciones sexuales con la diputada Nesrin Baytok terminaron con la carrera política del primero, un hombre de 71 años que se aferraba al poder hasta que sus desnudeces le cortaron el paso.
Ante tamaño éxito, los vídeos sexuales se han multiplicado en esta campaña. Hace unos días, un par de vídeos similares lograron la dimisión de dos dirigentes del partido nacionalista MHP.
Ayer anunciaron su dimisión otros dos líderes de la misma formación. Se trata del vicepresidente Bülent Didinmez y del exjefe del partido en Estambul, Ihsan Barutçu. Ambos aparecían ante las cámaras manteniendo relaciones sexuales con sendas mujeres jóvenes que no eran sus esposas.
Las encuestas venían alertando de las buenas perspectivas electorales del MHP, que intenta superar la barrera del 10% de votos para estar en el Parlamento, y su descalabro reforzaría al partido gobernante, el AKP de Recep Tayyip Erdogan. De ahí que el líder del MHP, Devlet Bahceli, haya acusado directamente al AKP de este juego sucio que parece firmemente instalado en la vida política turca y que la prensa se haya lanzado a exigir explicaciones.
El MHP ya parece destruido, víctima de su propia ideología. Partido tradicionalista en una sociedad muy conservadora, el adulterio quizá sea el mejor argumento para una tórrida telenovela, pero no es la mejor credencial para políticos que defienden las esencias. Las dimisiones en cadena, teniendo en cuenta que se anuncian nuevos vídeos, indican que Turquía tiene materia prima suficiente para muchos seriales.
Turquía, convertida en los últimos tiempos en la gran productora de telefilmes llenos de pasión y despecho que el mundo árabe consume con deleite, es también estos días una fuente inagotable de escándalos sexuales. La campaña electoral de las próximas elecciones generales del 12 de junio es el escenario que está sirviendo en bandeja unos vídeos comprometedores para varios políticos de la oposición que aspiraban a ocupar un escaño en el Parlamento.
Hace un año, la estrategia dio a sus anónimos autores el resultado apetecido: las imágenes robadas en las que el líder opositor Deniz Baykal mantenía relaciones sexuales con la diputada Nesrin Baytok terminaron con la carrera política del primero, un hombre de 71 años que se aferraba al poder hasta que sus desnudeces le cortaron el paso.
Ante tamaño éxito, los vídeos sexuales se han multiplicado en esta campaña. Hace unos días, un par de vídeos similares lograron la dimisión de dos dirigentes del partido nacionalista MHP.
Ayer anunciaron su dimisión otros dos líderes de la misma formación. Se trata del vicepresidente Bülent Didinmez y del exjefe del partido en Estambul, Ihsan Barutçu. Ambos aparecían ante las cámaras manteniendo relaciones sexuales con sendas mujeres jóvenes que no eran sus esposas.
Las encuestas venían alertando de las buenas perspectivas electorales del MHP, que intenta superar la barrera del 10% de votos para estar en el Parlamento, y su descalabro reforzaría al partido gobernante, el AKP de Recep Tayyip Erdogan. De ahí que el líder del MHP, Devlet Bahceli, haya acusado directamente al AKP de este juego sucio que parece firmemente instalado en la vida política turca y que la prensa se haya lanzado a exigir explicaciones.
El MHP ya parece destruido, víctima de su propia ideología. Partido tradicionalista en una sociedad muy conservadora, el adulterio quizá sea el mejor argumento para una tórrida telenovela, pero no es la mejor credencial para políticos que defienden las esencias. Las dimisiones en cadena, teniendo en cuenta que se anuncian nuevos vídeos, indican que Turquía tiene materia prima suficiente para muchos seriales.
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martes, 3 de mayo de 2011
Turquía, donde terminar segundo puede ser más importante que ganar
http://www.motor21.com/formula-1/turquia-donde-terminar-segundo-puede-ser-importante-ganar-101105/
(GP Turquía - Historia) Sólo el demoledor inicio de temporada de Brawn GP en 2009 y Sebastian Vettel en 2010 rompen una estadística clara en el Circuito de Estambul: la 'pole' significa media victoria, aunque el segundo recibe un título mayor, el Mundial.
Observando el palmarés de cada prueba, parece que el Gran Premio de Turquía esté en disputa con el de Bahréin por convertirse en el GP rosso por excelencia. La escudería de Maranello es la dominadora en el palmarés de ambas citas, precisamente con Felipe Massa como exponente de ello. En el caso de la carrera por el Circuito de Estambul, el piloto brasileño ha ganado en tres de las seis ediciones, dato al que se debe añadir un doblete de Ferrari, 3 poles, 6 podios en total y 3 vueltas rápidas.
Pero, sin duda, hay dos datos que, palmarés en mano, le dan a la carrera un carácter especial: la primera línea de salida y el segundo puesto en carrera. El primer punto garantiza la victoria, mientras que el segundo señala quién será el campeón mundial. Eso sí, son datos a los que las dos últimas ediciones van en contra, ya que en 2009 Jenson Button ganó la carrera -y el Mundial-, mientras que un año después Sebastian Vettel no terminó después de chocar contra su propio compañero de equipo cuando lo intentaba adelantar y así liderar la prueba.
De esta forma el piloto británico y el alemán rompieron con una estadística que señalaba que el poleman ganaba la cita, tal y como sucedió entre 2005 y 2008. Por si no fuera poco, también rompieron la estadística, según la cual quien terminaba segundo en Turquía ganaba el Mundial. Así sucedió en 2005 y 2006 con Fernando Alonso, en 2007 con Kimi Raikkonen y en 2008 con Lewis Hamilton.
Pero la historia parece estar cambiando en los últimos años, ni Ferrari logra subir al podio, ni el segundo puesto garantiza el Mundial. Eso sí, de momento la victoria no va más allá de la primera línea de salida, desde donde han salido los cuatro pilotos que saben lo que es subir al cajón más alto del podio otomano.
En 2005 Kimi Raikkonen fue el gran dominador en la inauguración del GP de Turquía. El de McLaren arrancó desde la pole y no se vió inquietado por ningún rival a lo largo de la carrera. Un error de Juan Pablo Montoya al doblar a un piloto evitó que la escudería de Woking estrenara el palmarés con un doblete -algo que hasta la fecha sólo ha conseguido Ferrari.
Un año más tarde, en 2006, la emoción se centró en el duelo entre Fernando Alonso y Michael Schumacher por la segunda posición, ya que la victoria de Felipe Massa parecía estar muy bien asegurada. Al final el piloto asturiano consiguió terminar segundo después de muchas vueltas aguantando la presión del Káiser; eso sí, a un suspiro. La siguiente temporada el dominio de Ferrari fue total, firmando un doblete en plena lucha interna en McLaren. Sólo hubo un color, el rosso.
En 2008 llegó, hasta la fecha, la última victoria de Massa en Estambul. Los Ferrari fueron muy superiores, pero al final Lewis Hamilton se cólo entre el brasileño y Kimi Raikkonen con una arriesgada estrategia a tres paradas. Un año después la superioridad con la que comenzó la temporada el Brawn GP 001 de Jenson Button fue tal que no hubo disputa alguna. Fue la última victoria que logró el piloto británico en todo el año, pero ya tenía colchón suficiente para lograr el Mundial.
Sebastian Vettel, a pesar de salir desde la pole, cometió un error en la estrategia al ser el único que fue a tres paradas y vió como no sólo Button le superaba, sino que también su compañero Mark Webber terminaba por delante y acababa segundo. Por vez primera, ni el poleman ganaba la carrera ni el segundo el Mundial -Webber fue cuarto.
La temporada pasada, 2010, la victoria de Lewis Hamilton fue un regalo de Sebastian Vettel y Mark Webber. El australiano, con la pole, lideraba la carrera sintiendo la presión de su compañero de equipo y, un poco más atrás, de los dos McLaren. Vettel intentó adelantar a Webber en la vuelta 39 (de 58), pero no tuvo éxito alguno en la empresa: Terminaron golpeándose el uno con el otro, saliéndose de pista los dos y quedando el piloto alemán peor parado, ya que se tuvo que retirar. Webber pudo seguir -pasando por boxes- y acabó tercero. Eso sí, para el recuerdo queda la imagen de Sebastian Vettel girando su dedo índice haciendo alusión de que Webber estaba loco.
En definitiva, los dos últimos años se han convertido en la oveja negra en el palmarés de una cita que parece que se ajusta al perfil de Ferrari, pero no de Fernando Alonso. Junto con Bélgica, Brasil y Abu Dhabi (ésta con sólo un año de experiencia), Turquía forma parte de los únicos circuitos donde no han visto terminar al piloto asturiano en lo más alto del cajón. Aunque, si se cumple la antigua estadística, quizás al bicampeón del mundo le irá mejor si termina segundo...
Consulta el palmarés y los récords de las siete ediciones del Gran Premio de Turquía
(GP Turquía - Historia) Sólo el demoledor inicio de temporada de Brawn GP en 2009 y Sebastian Vettel en 2010 rompen una estadística clara en el Circuito de Estambul: la 'pole' significa media victoria, aunque el segundo recibe un título mayor, el Mundial.
Observando el palmarés de cada prueba, parece que el Gran Premio de Turquía esté en disputa con el de Bahréin por convertirse en el GP rosso por excelencia. La escudería de Maranello es la dominadora en el palmarés de ambas citas, precisamente con Felipe Massa como exponente de ello. En el caso de la carrera por el Circuito de Estambul, el piloto brasileño ha ganado en tres de las seis ediciones, dato al que se debe añadir un doblete de Ferrari, 3 poles, 6 podios en total y 3 vueltas rápidas.
Pero, sin duda, hay dos datos que, palmarés en mano, le dan a la carrera un carácter especial: la primera línea de salida y el segundo puesto en carrera. El primer punto garantiza la victoria, mientras que el segundo señala quién será el campeón mundial. Eso sí, son datos a los que las dos últimas ediciones van en contra, ya que en 2009 Jenson Button ganó la carrera -y el Mundial-, mientras que un año después Sebastian Vettel no terminó después de chocar contra su propio compañero de equipo cuando lo intentaba adelantar y así liderar la prueba.
De esta forma el piloto británico y el alemán rompieron con una estadística que señalaba que el poleman ganaba la cita, tal y como sucedió entre 2005 y 2008. Por si no fuera poco, también rompieron la estadística, según la cual quien terminaba segundo en Turquía ganaba el Mundial. Así sucedió en 2005 y 2006 con Fernando Alonso, en 2007 con Kimi Raikkonen y en 2008 con Lewis Hamilton.
Pero la historia parece estar cambiando en los últimos años, ni Ferrari logra subir al podio, ni el segundo puesto garantiza el Mundial. Eso sí, de momento la victoria no va más allá de la primera línea de salida, desde donde han salido los cuatro pilotos que saben lo que es subir al cajón más alto del podio otomano.
En 2005 Kimi Raikkonen fue el gran dominador en la inauguración del GP de Turquía. El de McLaren arrancó desde la pole y no se vió inquietado por ningún rival a lo largo de la carrera. Un error de Juan Pablo Montoya al doblar a un piloto evitó que la escudería de Woking estrenara el palmarés con un doblete -algo que hasta la fecha sólo ha conseguido Ferrari.
Un año más tarde, en 2006, la emoción se centró en el duelo entre Fernando Alonso y Michael Schumacher por la segunda posición, ya que la victoria de Felipe Massa parecía estar muy bien asegurada. Al final el piloto asturiano consiguió terminar segundo después de muchas vueltas aguantando la presión del Káiser; eso sí, a un suspiro. La siguiente temporada el dominio de Ferrari fue total, firmando un doblete en plena lucha interna en McLaren. Sólo hubo un color, el rosso.
En 2008 llegó, hasta la fecha, la última victoria de Massa en Estambul. Los Ferrari fueron muy superiores, pero al final Lewis Hamilton se cólo entre el brasileño y Kimi Raikkonen con una arriesgada estrategia a tres paradas. Un año después la superioridad con la que comenzó la temporada el Brawn GP 001 de Jenson Button fue tal que no hubo disputa alguna. Fue la última victoria que logró el piloto británico en todo el año, pero ya tenía colchón suficiente para lograr el Mundial.
Sebastian Vettel, a pesar de salir desde la pole, cometió un error en la estrategia al ser el único que fue a tres paradas y vió como no sólo Button le superaba, sino que también su compañero Mark Webber terminaba por delante y acababa segundo. Por vez primera, ni el poleman ganaba la carrera ni el segundo el Mundial -Webber fue cuarto.
La temporada pasada, 2010, la victoria de Lewis Hamilton fue un regalo de Sebastian Vettel y Mark Webber. El australiano, con la pole, lideraba la carrera sintiendo la presión de su compañero de equipo y, un poco más atrás, de los dos McLaren. Vettel intentó adelantar a Webber en la vuelta 39 (de 58), pero no tuvo éxito alguno en la empresa: Terminaron golpeándose el uno con el otro, saliéndose de pista los dos y quedando el piloto alemán peor parado, ya que se tuvo que retirar. Webber pudo seguir -pasando por boxes- y acabó tercero. Eso sí, para el recuerdo queda la imagen de Sebastian Vettel girando su dedo índice haciendo alusión de que Webber estaba loco.
En definitiva, los dos últimos años se han convertido en la oveja negra en el palmarés de una cita que parece que se ajusta al perfil de Ferrari, pero no de Fernando Alonso. Junto con Bélgica, Brasil y Abu Dhabi (ésta con sólo un año de experiencia), Turquía forma parte de los únicos circuitos donde no han visto terminar al piloto asturiano en lo más alto del cajón. Aunque, si se cumple la antigua estadística, quizás al bicampeón del mundo le irá mejor si termina segundo...
Consulta el palmarés y los récords de las siete ediciones del Gran Premio de Turquía
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viernes, 29 de abril de 2011
El turco que intentó matar a Juan Pablo II pide rezar en el Vaticano
http://excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=732885
Mehmet Alí Agca solicitó visa para viajar a Italia a rezar ante la tumba y a Fátima con la virgen que le salvara la vida a Wojtyla
TURQUÍA, 28 de abril.- El turco Mehmet Alí Agca, que quiso asesinar, a Karol Wojtyla, Juan Pablo II en 1981, anhela rezar ante su tumba en el Vaticano, y además visitar la ciudad de Fátima en Portugal.
El abogado de Mehmet Alí Agca comentó que por el momento, Italia y Portugal no han respondido al pedimento de visa que el turco hizo en sus respectivas embajadas en Ankara
"Mehmet Ali Agca desea ir a Portugal, específicamente a Fátima el 13 de mayo y visitar la iglesia y luego ir al Vaticano para rezar ante la tumba de Juan Pablo II y hacer una ofrenda floral", agregó el abogado abogado Haci Alí Ozhan.
El Vaticano indicó en una carta que la visita podría ser posible, pero las autoridades italianas permanecen mudas ante el pedido de visa de Mehmet Alí Agca, agregó el abogado.
Juan Pablo II en su momento declaró que Nuestra Señora de Fátima le había salvado la vida cuando había sido gravemente herido por el turco Agca, el 13 de mayo de 1981, en la Plaza San Pedro de Roma.
Mehmet Alí Agca, recobró su libertad en Ankara en enero de 2010, después de haber estado casi 30 años encarcelado en las prisiones italianas y turcas por la tentativa de asesinato del Papa y otros crímenes que además había cometió en Turquía.
Mehmet Alí Agca solicitó visa para viajar a Italia a rezar ante la tumba y a Fátima con la virgen que le salvara la vida a Wojtyla
TURQUÍA, 28 de abril.- El turco Mehmet Alí Agca, que quiso asesinar, a Karol Wojtyla, Juan Pablo II en 1981, anhela rezar ante su tumba en el Vaticano, y además visitar la ciudad de Fátima en Portugal.
El abogado de Mehmet Alí Agca comentó que por el momento, Italia y Portugal no han respondido al pedimento de visa que el turco hizo en sus respectivas embajadas en Ankara
"Mehmet Ali Agca desea ir a Portugal, específicamente a Fátima el 13 de mayo y visitar la iglesia y luego ir al Vaticano para rezar ante la tumba de Juan Pablo II y hacer una ofrenda floral", agregó el abogado abogado Haci Alí Ozhan.
El Vaticano indicó en una carta que la visita podría ser posible, pero las autoridades italianas permanecen mudas ante el pedido de visa de Mehmet Alí Agca, agregó el abogado.
Juan Pablo II en su momento declaró que Nuestra Señora de Fátima le había salvado la vida cuando había sido gravemente herido por el turco Agca, el 13 de mayo de 1981, en la Plaza San Pedro de Roma.
Mehmet Alí Agca, recobró su libertad en Ankara en enero de 2010, después de haber estado casi 30 años encarcelado en las prisiones italianas y turcas por la tentativa de asesinato del Papa y otros crímenes que además había cometió en Turquía.
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domingo, 17 de abril de 2011
La locomotora turca
http://www.elpais.com/articulo/economia/global/locomotora/turca/elpepueconeg/20110417elpnegeco_1/Tes
Cuando en 1999 un terremoto de 6,8 puntos en la escala Ritcher sacudió el oeste de Turquía, matando a más de 180.000 personas, se encendieron todas las alarmas. Turquía descansa entre dos placas tectónicas y sus construcciones no estaban preparadas para resistir temblores. Entonces una fiebre se apoderó de Turquía. Las familias empezaron a hacer acopio de bebidas y alimentos, a dormir con linternas y silbatos junto a la cama. Las televisiones aconsejaban saltar por la ventana antes que quedarse dentro de un edificio. Incluso llegaron a fabricarse cápsulas de hierro, en las que una persona podía sobrevivir una semana mientras esperaba a ser rescatada de los escombros. Gobiernos locales, como el de Estambul, iniciaron planes de evaluación de edificios para identificar los que requerían refuerzos o su inmediata demolición. Hoy, al pasear por alguno de los barrios del centro de Estambul salta a la vista que estos proyectos, que hicieron frotarse las manos a los constructores turcos, no se llevaron a cabo.
Sin embargo, el anuncio marcó el inicio de una década de prosperidad para el sector de la construcción. Doce años después, las grúas forman parte del paisaje de toda ciudad turca. Los rascacielos crecen en los distritos financieros de Ankara y Estambul, donde se han inaugurado 40 torres en los últimos seis años y, según el instituto turco de estadística, cada año se construyen medio millón de viviendas nuevas en el país, además de autopistas y raíles de alta velocidad.
La construcción es, sin duda, la cara más visible del milagro económico turco. Plenamente recuperada de la crisis de 2001, Turquía es hoy una economía dinámica y joven que creció un 8,9% en 2010. En diez años, el país ha conseguido reducir la inflación del 70% al 9% y situar su deuda pública en el 49% del PIB. "En los años noventa todo el mundo quería entrar en la banca, ahora el lugar donde estar es la construcción", afirma Onur Ozger, gerente del Bilgili Holding, una de las compañías más importantes del sector inmobiliario turco. Ozger explica que el sector creció un 15% el año pasado, con una inversión de capital extranjero de 2.500 millones de dólares. "Las previsiones para 2011 son aún mejores", asegura.
El inicio del boom inmobiliario se sitúa en 2003, cuando el Gobierno reformó la ley que restringía la compra de propiedades a los extranjeros, vigente desde 1924. Desde entonces, la compra masiva de segunda vivienda por europeos duplicó los precios en la costa del Egeo y Estambul. Sin embargo, para los turcos los intereses del 10% en las hipotecas hacen que solo las clases acomodadas puedan aspirar a una segunda residencia, lo que "aleja el peligro de una burbuja inmobiliaria como la española", según Ozger.
En cuanto al mercado de primera vivienda, la demografía turca -más de la mitad de la población tiene menos de 30 años- y el aumento del poder adquisitivo de las clases medias lo convierten en sector muy atractivo para las constructoras, un mercado que lleva años dominado por la agencia semiestatal TOKI. Este organismo, creado en 1981 por los generales golpistas, controla y vende gran parte del suelo urbano perteneciente al Estado y, desde la llegada del AKP al poder, se ha convertido en el mayor propietario de tierras del país. Además, desde 2007 tiene los derechos de expropiación y planificación de los asentamientos chabolistas, gecekondu bölges, en turco. Sus viviendas copan el 20% del mercado inmobiliario e inundan la periferia de las ciudades de bloques de edificios baratos y de mala calidad, según los datos del colectivo de arquitectos Imece.
Las exenciones fiscales, los subsidios y tratos de favor a las grandes empresas como TOKI, han influido en la falta de planificación urbana de las ciudades. En Estambul hay 300.000 viviendas vacías, sin embargo, la periferia de la ciudad se expande cada año. "En Turquía primero se hace y luego se crea la ley que lo regule, eso ha permitido que se hagan barbaridades", explica el famoso estudio de arquitectura Tabanlioglu.
Colectivos como el Imece denuncian la estrecha relación entre la clase política y las grandes empresas, y el uso de TOKI por parte del Gobierno con fines electoralistas. "Su director, Erdogan Bayraktar, se presenta como candidato del Gobierno a las elecciones de junio. Es un claro ejemplo de esa relación", explican.
Una relación que se reproduce en el exterior: los frecuentes viajes de los políticos turcos se han convertido en la excusa perfecta de los constructores para aumentar su presencia en el mercado euroasiático, cuya cartera de negocios asciende a 130.000 millones de dólares, según la Agencia Turca de Inversión (Ispat). "La actual política, bautizada como neotomanismo, no se entendería sin los importantes lazos económicos que las empresas turcas han creado con los países de su entorno", explica el profesor Cengir Aktar de la Universidad de Bahçesehir.
Pero la construcción de viviendas solo aporta el 10% de las ganancias al sector. Dentro de las ciudades, rascacielos, hoteles y centros comerciales se llevan la parte del león. Las clases medias, con sus ojos puestos en Europa, han abandonado la cultura del bazar, tan enraizada en las generaciones anteriores, por Starbucks y H&M. En ocho años, se han inaugurado 150 centros comerciales en todo el país. Un crecimiento solo comparable al de los hoteles, cuya construcción se ha disparado debido a los casi 30 millones de turistas que Turquía recibe anualmente. "Existe una gran demanda de hoteles de 3 y 4 estrellas de estándar europeo en Estambul, pero también en el centro y sureste", explica Orhan Gündüz, cuya empresa planea construir hoteles en el centro del país. "Es un mercado prometedor con pocos operadores internacionales", afirma.
El resto del pastel son obras públicas, el transporte y las plantas energéticas. Según un informe de la Embajada alemana, Turquía necesita financiación para acometer estos proyectos pero, sobre todo, "necesita importar conocimiento para infraestructuras de alto componente tecnológico". El informe apunta que el 25% de la inversión extranjera de los últimos siete años ha sido en este segmento de la construcción. El programa de inversiones públicas 2009-2011 del Gobierno, que contempla la expansión de la alta velocidad al centro de Anatolia y el refuerzo de puentes, viaductos y carreteras frente a posibles movimientos telúricos, ha sido uno de los grandes beneficiarios de estas inversiones.
Empresas alemanas y, sobre todo, italianas se han subido a la ola. También China, que con 28.000 millones de dolares se convierte en la máxima inversora en la alta velocidad turca. No así las empresas españolas. Su acercamiento al mercado turco ha sido hasta la fecha bastante tímido. Unas trescientas empresas tienen presencia en este país, tres veces menos que las italianas.
Turquía, consciente de su encanto, se deja querer. Su rendimiento y su posición estratégica han atraído a 70 nuevas empresas en lo que va de año en busca de alta rentabilidad. La locomotora continúa en 2011 a todo gas, mientras mira con desdén a una Europa en crisis. -
Cuando en 1999 un terremoto de 6,8 puntos en la escala Ritcher sacudió el oeste de Turquía, matando a más de 180.000 personas, se encendieron todas las alarmas. Turquía descansa entre dos placas tectónicas y sus construcciones no estaban preparadas para resistir temblores. Entonces una fiebre se apoderó de Turquía. Las familias empezaron a hacer acopio de bebidas y alimentos, a dormir con linternas y silbatos junto a la cama. Las televisiones aconsejaban saltar por la ventana antes que quedarse dentro de un edificio. Incluso llegaron a fabricarse cápsulas de hierro, en las que una persona podía sobrevivir una semana mientras esperaba a ser rescatada de los escombros. Gobiernos locales, como el de Estambul, iniciaron planes de evaluación de edificios para identificar los que requerían refuerzos o su inmediata demolición. Hoy, al pasear por alguno de los barrios del centro de Estambul salta a la vista que estos proyectos, que hicieron frotarse las manos a los constructores turcos, no se llevaron a cabo.
Sin embargo, el anuncio marcó el inicio de una década de prosperidad para el sector de la construcción. Doce años después, las grúas forman parte del paisaje de toda ciudad turca. Los rascacielos crecen en los distritos financieros de Ankara y Estambul, donde se han inaugurado 40 torres en los últimos seis años y, según el instituto turco de estadística, cada año se construyen medio millón de viviendas nuevas en el país, además de autopistas y raíles de alta velocidad.
La construcción es, sin duda, la cara más visible del milagro económico turco. Plenamente recuperada de la crisis de 2001, Turquía es hoy una economía dinámica y joven que creció un 8,9% en 2010. En diez años, el país ha conseguido reducir la inflación del 70% al 9% y situar su deuda pública en el 49% del PIB. "En los años noventa todo el mundo quería entrar en la banca, ahora el lugar donde estar es la construcción", afirma Onur Ozger, gerente del Bilgili Holding, una de las compañías más importantes del sector inmobiliario turco. Ozger explica que el sector creció un 15% el año pasado, con una inversión de capital extranjero de 2.500 millones de dólares. "Las previsiones para 2011 son aún mejores", asegura.
El inicio del boom inmobiliario se sitúa en 2003, cuando el Gobierno reformó la ley que restringía la compra de propiedades a los extranjeros, vigente desde 1924. Desde entonces, la compra masiva de segunda vivienda por europeos duplicó los precios en la costa del Egeo y Estambul. Sin embargo, para los turcos los intereses del 10% en las hipotecas hacen que solo las clases acomodadas puedan aspirar a una segunda residencia, lo que "aleja el peligro de una burbuja inmobiliaria como la española", según Ozger.
En cuanto al mercado de primera vivienda, la demografía turca -más de la mitad de la población tiene menos de 30 años- y el aumento del poder adquisitivo de las clases medias lo convierten en sector muy atractivo para las constructoras, un mercado que lleva años dominado por la agencia semiestatal TOKI. Este organismo, creado en 1981 por los generales golpistas, controla y vende gran parte del suelo urbano perteneciente al Estado y, desde la llegada del AKP al poder, se ha convertido en el mayor propietario de tierras del país. Además, desde 2007 tiene los derechos de expropiación y planificación de los asentamientos chabolistas, gecekondu bölges, en turco. Sus viviendas copan el 20% del mercado inmobiliario e inundan la periferia de las ciudades de bloques de edificios baratos y de mala calidad, según los datos del colectivo de arquitectos Imece.
Las exenciones fiscales, los subsidios y tratos de favor a las grandes empresas como TOKI, han influido en la falta de planificación urbana de las ciudades. En Estambul hay 300.000 viviendas vacías, sin embargo, la periferia de la ciudad se expande cada año. "En Turquía primero se hace y luego se crea la ley que lo regule, eso ha permitido que se hagan barbaridades", explica el famoso estudio de arquitectura Tabanlioglu.
Colectivos como el Imece denuncian la estrecha relación entre la clase política y las grandes empresas, y el uso de TOKI por parte del Gobierno con fines electoralistas. "Su director, Erdogan Bayraktar, se presenta como candidato del Gobierno a las elecciones de junio. Es un claro ejemplo de esa relación", explican.
Una relación que se reproduce en el exterior: los frecuentes viajes de los políticos turcos se han convertido en la excusa perfecta de los constructores para aumentar su presencia en el mercado euroasiático, cuya cartera de negocios asciende a 130.000 millones de dólares, según la Agencia Turca de Inversión (Ispat). "La actual política, bautizada como neotomanismo, no se entendería sin los importantes lazos económicos que las empresas turcas han creado con los países de su entorno", explica el profesor Cengir Aktar de la Universidad de Bahçesehir.
Pero la construcción de viviendas solo aporta el 10% de las ganancias al sector. Dentro de las ciudades, rascacielos, hoteles y centros comerciales se llevan la parte del león. Las clases medias, con sus ojos puestos en Europa, han abandonado la cultura del bazar, tan enraizada en las generaciones anteriores, por Starbucks y H&M. En ocho años, se han inaugurado 150 centros comerciales en todo el país. Un crecimiento solo comparable al de los hoteles, cuya construcción se ha disparado debido a los casi 30 millones de turistas que Turquía recibe anualmente. "Existe una gran demanda de hoteles de 3 y 4 estrellas de estándar europeo en Estambul, pero también en el centro y sureste", explica Orhan Gündüz, cuya empresa planea construir hoteles en el centro del país. "Es un mercado prometedor con pocos operadores internacionales", afirma.
El resto del pastel son obras públicas, el transporte y las plantas energéticas. Según un informe de la Embajada alemana, Turquía necesita financiación para acometer estos proyectos pero, sobre todo, "necesita importar conocimiento para infraestructuras de alto componente tecnológico". El informe apunta que el 25% de la inversión extranjera de los últimos siete años ha sido en este segmento de la construcción. El programa de inversiones públicas 2009-2011 del Gobierno, que contempla la expansión de la alta velocidad al centro de Anatolia y el refuerzo de puentes, viaductos y carreteras frente a posibles movimientos telúricos, ha sido uno de los grandes beneficiarios de estas inversiones.
Empresas alemanas y, sobre todo, italianas se han subido a la ola. También China, que con 28.000 millones de dolares se convierte en la máxima inversora en la alta velocidad turca. No así las empresas españolas. Su acercamiento al mercado turco ha sido hasta la fecha bastante tímido. Unas trescientas empresas tienen presencia en este país, tres veces menos que las italianas.
Turquía, consciente de su encanto, se deja querer. Su rendimiento y su posición estratégica han atraído a 70 nuevas empresas en lo que va de año en busca de alta rentabilidad. La locomotora continúa en 2011 a todo gas, mientras mira con desdén a una Europa en crisis. -
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Estambul a sus pies
http://www.elpais.com/articulo/portada/Estambul/pies/elpepusoceps/20110417elpepspor_13/Tes
Un jacuzzi con vistas al Bósforo. Jugar al golf con el Mármara de telón de fondo. Son algunos de los lujos del Istanbul Sapphire, el rascacielos de viviendas más alto de Europa -en competición con varias torres en moscú- y nuevo símbolo del milagro económico que ha vivido Turquía.
A mediados del siglo XIX, el embajador francés en Estambul obtuvo el permiso de la Sublime Puerta para convertir la orilla izquierda del Bósforo en un barrio residencial para extranjeros. El barrio se llamó Büyükdere, literalmente "el gran arroyo" de Estambul. Allí los cristianos encontraron un lugar donde vivir alejados de sus vecinos musulmanes. La solución, tanto práctica como política, permitió a las comunidades cristianas y judías construir sus lugares de culto, y al sultanato le facilitó el cobro de los impuestos y la convivencia en la urbe. La belleza del enclave, entre bosques de pinos y el estrecho del Bósforo, y sus pintorescas casas de madera lo convirtieron pronto en un barrio de embajadas con prósperos negocios y una incipiente industria turística que, a las puertas de la Primera Guerra Mundial, atraía por barco a más de mil visitantes al día.
La avenida que lleva el nombre de este hermoso distrito se ha convertido con el paso de los años en la arteria aorta de Estambul. Cada mañana, miles de vehículos circulan por ella hasta las oficinas del distrito financiero de Levent. Pocos saben que lo que ahora se considera el Manhattan turco fue en otra época una zona de fábricas propiedad, en muchos casos, de la adinerada burguesía no musulmana de Büyükdere.
Pero con la llegada de la República y la persecución de las comunidades griegas en los años cincuenta, muchos de los residentes de Büyükdere tuvieron que abandonar apresuradamente el país. Dejaron tras de sí sus mansiones de madera y sus fábricas, que quedaron a merced de la gigantesca urbe, que año tras año demandaba más espacio para acoger el incesante goteo de inmigrantes del campo. Levent pasó de polígono industrial a centro financiero, y de barrio de extrarradio a corazón del sistema bancario turco.
Cuarenta rascacielos se han construido en los últimos seis años, a los que se le unirán 29 nuevas torres de aquí a 2015. La carrera hacia el cielo en Levent y Maslak es la parte más visible del milagro económico turco. La mayoría son bancos y oficinas. Sin embargo, desde hace cinco años varios estudios de arquitectura turcos intentan humanizar la zona desarrollando proyectos residenciales alternativos: Levent Loft, creado sobre un antiguo bloque de oficinas, es ahora uno de los edificios de viviendas más chic de la ciudad, o el Istanbul Kanyon, un centro comercial y de ocio cuyo diseño recuerda el Guggenheim de Nueva York.
Casi todos estos proyectos llevan el sello del estudio Tabanlioglu, uno de los buques insignia de la arquitectura moderna turca. Poseedores de más de 40 premios internacionales, entre ellos el International Property Award y el Architect of the Year en 2010, el estudio predica un reencuentro con la ciudad y la búsqueda de soluciones ingeniosas para humanizar el asfalto sin renunciar al diseño. Su último proyecto, tal vez uno de los más ambiciosos, es el Istanbul Sapphire, el edificio más alto de Europa y el primer edificio ecológico del país.
Tan solo un avión puede llegar más alto en Turquía. Subir los 261 metros que separan la última planta del suelo solo lleva un minuto, casi lo mismo que tarda un Boeing en despegar. Pero a diferencia de un avión, cuando uno sube a la terraza del Istanbul Sapphire es para quedarse. Desde el mirador, situado en el piso 54, se puede contemplar la puesta de sol en Asia, los dos mares que bañan la ciudad y, en medio, el estrecho del Bósforo con sus dos puentes colgantes. En un día claro, la vista alcanza a diferenciar en la entrada del Bósforo la famosa torre de Leandro, hasta la que el héroe mitológico nadaba cada noche para ver a su amada. A más de 200 metros de altura, uno también corre el peligro de enamorarse de Estambul y no querer abandonarlo jamás.
La capital de los sultanes discurre a los pies inabarcable y caótica, y la altura supone el único remanso de paz que queda en esta ciudad que une dos continentes. Inaugurado hace un mes, el Sapphire comienza este mes a recibir a las primeras familias que podrán disfrutar a diario de estas vistas. Diseñado para el tipo de vida comunitaria al que están acostumbrados los turcos, el edificio huye del efecto impersonal que sufren muchos rascacielos. La escala humana se respeta en todo momento. Cada tres pisos hay un jardín privado que recuerda al atrio de la arquitectura estambulita del siglo XIX. Los techos de tres metros veinte y las ventanas hasta el suelo optimizan la luz del día al máximo y animan a vivir de puertas para fuera. Además, cada nueve plantas se han colocado varias áreas sociales, gimnasios, piscinas, un spa y la pista de golf a más altura del mundo.
Pero vivir aquí solo está al alcance de unos pocos. El Sapphire presume de contar con el vecindario más exclusivo de la ciudad. Banqueros y hombres de negocios se encuentran entre los compradores de las 180 viviendas de la torre. Disponibles para los que puedan desembolsar un millón de dólares por un piso de 120 metros cuadrados. Los precios suben hasta los 7,5 millones (5,2 millones de euros) por una penthouse, la joya del "Zafiro": 1.100 metros cuadrados, jardines privados y una planta que atraviesa todo el edificio, lo que da a sus residentes la posibilidad de escoger frente a qué mar quieren desayunar cada mañana. Por ahora, el 60% de los apartamentos tienen dueño y en menos de un año el Sapphire colgará el cartel de todo vendido, según las previsiones de la empresa Bersay, encargada de la gestión del rascacielos.
Crear un edificio high tech respetuoso con el estilo de vida turco es el secreto del éxito y también el mayor reto al que el estudio Tabanlioglu tuvo que enfrentarse al diseñarlo. "Queríamos devolver la vida a la ciudad", explica Melkan Gürsel, arquitecta principal del proyecto junto a su marido, Murat Tabanlioglu. Sentada en su espacioso despacho con vistas al Cuerno de Oro, explica cómo las clases altas de Estambul renunciaron a la ciudad en los años ochenta. En esta época, cientos de complejos residenciales ajardinados permitieron a los más pudientes escapar del asfalto y refugiarse en las verdes periferias. "Estambul se segregó entre los ricos, y el resto y los centros de negocios se convirtieron en desiertos a partir de las siete de la tarde", explica.
Asegura que el milagro económico ha creado una nueva clase media y alta que creció en las afueras y que ahora busca reencontrarse con la ciudad sin renunciar a la naturaleza. "Estambul carece de parques, no tiene espacio, por eso surgió la idea de traer el verde de los bosques al corazón financiero y subirlos hasta el cielo. En este sentido, el Sapphire es también un proyecto urbanístico que busca hacer la ciudad más vivible", explica.
El Sapphire es también el primer gran edificio ecológico de Turquía. Cuenta con un sistema de calefacción que absorbe la luz solar a través de vigas ultravioletas y mantiene una temperatura constante de 22 grados. Además, el sistema de doble cristal de la fachada permite reducir el consumo energético en un 25% y proporciona una ventilación natural a través de agujeros situados cada tres plantas. Todo el diseño está asegurado por un sistema que le permite resistir terremotos de hasta nueve grados en la escala de Richter, lo que convierte el rascacielos en uno de los puntos más seguros de esta ciudad, que descansa entre varias placas tectónicas.
Un equipo de 20 personas trabajaron durante seis años en el proyecto. Según el estudio, la apuesta por la innovación y la eficiencia es el sello de la casa que dejó su fundador, Hayati Tabanlioglu. Padre del actual dueño, Tabanlioglu fue una de las figuras más destacadas de la generación de arquitectos turcos de la segunda mitad del siglo XX, al que se le debe el diseño del aeropuerto de Ataturk, así como el primer centro comercial del país. La segunda generación Tabanlioglu añade a esta filosofía una obsesión por crear espacios luminosos, abiertos a un estilo de vida urbano más conciliador.
"Las soluciones nacen de dentro, de la tradición, de la ciudad. Hay que volver a la arquitectura vernácula y encontrar los espacios que se ajusten al estilo de vida de los ciudadanos", explica el estudio. En Estambul, eso significa altura, rascacielos. "Lo que ocurre en áreas como Levent o Maslak no es una competición, sino la respuesta a una necesidad urbana en una megalópolis de 14 millones de habitantes con un suelo cada vez más escaso y más caro", afirma.
Rascacielos sí, pero no torres de marfil. Por eso el Sapphire cuenta con una terraza abierta al público a la que se accede en 14 ascensores, ocho de ellos de alta velocidad y otros dos de uso exclusivo para los residentes. Además, los 36.000 metros cuadrados de la base del edificio son un área comercial de cuatro plantas que ya ha conseguido atraer a algunas firmas españolas como Mango. Finalmente, un acceso directo al andén de metro y seis pisos de parking subterráneo colocan la torre a 20 minutos del centro de la ciudad. Una ventaja, porque a pesar de los esfuerzos de la nueva generación de arquitectos, el barrio todavía cuenta con pocos atractivos para quien no quiere hacer negocios.
Levent no es Manhattan, ni pretende serlo. Aspira tan solo a convertirse en una de las muchas caras de Estambul. Una zona de negocios, de edificios altos y cada vez más un lugar donde vivir. El Sapphire busca modelar la ciudad y mimar a sus inquilinos en cada detalle. Y sobre todo, ofrecerles un estilo de vida familiar en las alturas. A pesar de los 10.000 dólares por metro cuadrado, el Sapphire cumple el refrán turco que asegura que los vecinos son más importantes que la propia casa.
Un jacuzzi con vistas al Bósforo. Jugar al golf con el Mármara de telón de fondo. Son algunos de los lujos del Istanbul Sapphire, el rascacielos de viviendas más alto de Europa -en competición con varias torres en moscú- y nuevo símbolo del milagro económico que ha vivido Turquía.
A mediados del siglo XIX, el embajador francés en Estambul obtuvo el permiso de la Sublime Puerta para convertir la orilla izquierda del Bósforo en un barrio residencial para extranjeros. El barrio se llamó Büyükdere, literalmente "el gran arroyo" de Estambul. Allí los cristianos encontraron un lugar donde vivir alejados de sus vecinos musulmanes. La solución, tanto práctica como política, permitió a las comunidades cristianas y judías construir sus lugares de culto, y al sultanato le facilitó el cobro de los impuestos y la convivencia en la urbe. La belleza del enclave, entre bosques de pinos y el estrecho del Bósforo, y sus pintorescas casas de madera lo convirtieron pronto en un barrio de embajadas con prósperos negocios y una incipiente industria turística que, a las puertas de la Primera Guerra Mundial, atraía por barco a más de mil visitantes al día.
La avenida que lleva el nombre de este hermoso distrito se ha convertido con el paso de los años en la arteria aorta de Estambul. Cada mañana, miles de vehículos circulan por ella hasta las oficinas del distrito financiero de Levent. Pocos saben que lo que ahora se considera el Manhattan turco fue en otra época una zona de fábricas propiedad, en muchos casos, de la adinerada burguesía no musulmana de Büyükdere.
Pero con la llegada de la República y la persecución de las comunidades griegas en los años cincuenta, muchos de los residentes de Büyükdere tuvieron que abandonar apresuradamente el país. Dejaron tras de sí sus mansiones de madera y sus fábricas, que quedaron a merced de la gigantesca urbe, que año tras año demandaba más espacio para acoger el incesante goteo de inmigrantes del campo. Levent pasó de polígono industrial a centro financiero, y de barrio de extrarradio a corazón del sistema bancario turco.
Cuarenta rascacielos se han construido en los últimos seis años, a los que se le unirán 29 nuevas torres de aquí a 2015. La carrera hacia el cielo en Levent y Maslak es la parte más visible del milagro económico turco. La mayoría son bancos y oficinas. Sin embargo, desde hace cinco años varios estudios de arquitectura turcos intentan humanizar la zona desarrollando proyectos residenciales alternativos: Levent Loft, creado sobre un antiguo bloque de oficinas, es ahora uno de los edificios de viviendas más chic de la ciudad, o el Istanbul Kanyon, un centro comercial y de ocio cuyo diseño recuerda el Guggenheim de Nueva York.
Casi todos estos proyectos llevan el sello del estudio Tabanlioglu, uno de los buques insignia de la arquitectura moderna turca. Poseedores de más de 40 premios internacionales, entre ellos el International Property Award y el Architect of the Year en 2010, el estudio predica un reencuentro con la ciudad y la búsqueda de soluciones ingeniosas para humanizar el asfalto sin renunciar al diseño. Su último proyecto, tal vez uno de los más ambiciosos, es el Istanbul Sapphire, el edificio más alto de Europa y el primer edificio ecológico del país.
Tan solo un avión puede llegar más alto en Turquía. Subir los 261 metros que separan la última planta del suelo solo lleva un minuto, casi lo mismo que tarda un Boeing en despegar. Pero a diferencia de un avión, cuando uno sube a la terraza del Istanbul Sapphire es para quedarse. Desde el mirador, situado en el piso 54, se puede contemplar la puesta de sol en Asia, los dos mares que bañan la ciudad y, en medio, el estrecho del Bósforo con sus dos puentes colgantes. En un día claro, la vista alcanza a diferenciar en la entrada del Bósforo la famosa torre de Leandro, hasta la que el héroe mitológico nadaba cada noche para ver a su amada. A más de 200 metros de altura, uno también corre el peligro de enamorarse de Estambul y no querer abandonarlo jamás.
La capital de los sultanes discurre a los pies inabarcable y caótica, y la altura supone el único remanso de paz que queda en esta ciudad que une dos continentes. Inaugurado hace un mes, el Sapphire comienza este mes a recibir a las primeras familias que podrán disfrutar a diario de estas vistas. Diseñado para el tipo de vida comunitaria al que están acostumbrados los turcos, el edificio huye del efecto impersonal que sufren muchos rascacielos. La escala humana se respeta en todo momento. Cada tres pisos hay un jardín privado que recuerda al atrio de la arquitectura estambulita del siglo XIX. Los techos de tres metros veinte y las ventanas hasta el suelo optimizan la luz del día al máximo y animan a vivir de puertas para fuera. Además, cada nueve plantas se han colocado varias áreas sociales, gimnasios, piscinas, un spa y la pista de golf a más altura del mundo.
Pero vivir aquí solo está al alcance de unos pocos. El Sapphire presume de contar con el vecindario más exclusivo de la ciudad. Banqueros y hombres de negocios se encuentran entre los compradores de las 180 viviendas de la torre. Disponibles para los que puedan desembolsar un millón de dólares por un piso de 120 metros cuadrados. Los precios suben hasta los 7,5 millones (5,2 millones de euros) por una penthouse, la joya del "Zafiro": 1.100 metros cuadrados, jardines privados y una planta que atraviesa todo el edificio, lo que da a sus residentes la posibilidad de escoger frente a qué mar quieren desayunar cada mañana. Por ahora, el 60% de los apartamentos tienen dueño y en menos de un año el Sapphire colgará el cartel de todo vendido, según las previsiones de la empresa Bersay, encargada de la gestión del rascacielos.
Crear un edificio high tech respetuoso con el estilo de vida turco es el secreto del éxito y también el mayor reto al que el estudio Tabanlioglu tuvo que enfrentarse al diseñarlo. "Queríamos devolver la vida a la ciudad", explica Melkan Gürsel, arquitecta principal del proyecto junto a su marido, Murat Tabanlioglu. Sentada en su espacioso despacho con vistas al Cuerno de Oro, explica cómo las clases altas de Estambul renunciaron a la ciudad en los años ochenta. En esta época, cientos de complejos residenciales ajardinados permitieron a los más pudientes escapar del asfalto y refugiarse en las verdes periferias. "Estambul se segregó entre los ricos, y el resto y los centros de negocios se convirtieron en desiertos a partir de las siete de la tarde", explica.
Asegura que el milagro económico ha creado una nueva clase media y alta que creció en las afueras y que ahora busca reencontrarse con la ciudad sin renunciar a la naturaleza. "Estambul carece de parques, no tiene espacio, por eso surgió la idea de traer el verde de los bosques al corazón financiero y subirlos hasta el cielo. En este sentido, el Sapphire es también un proyecto urbanístico que busca hacer la ciudad más vivible", explica.
El Sapphire es también el primer gran edificio ecológico de Turquía. Cuenta con un sistema de calefacción que absorbe la luz solar a través de vigas ultravioletas y mantiene una temperatura constante de 22 grados. Además, el sistema de doble cristal de la fachada permite reducir el consumo energético en un 25% y proporciona una ventilación natural a través de agujeros situados cada tres plantas. Todo el diseño está asegurado por un sistema que le permite resistir terremotos de hasta nueve grados en la escala de Richter, lo que convierte el rascacielos en uno de los puntos más seguros de esta ciudad, que descansa entre varias placas tectónicas.
Un equipo de 20 personas trabajaron durante seis años en el proyecto. Según el estudio, la apuesta por la innovación y la eficiencia es el sello de la casa que dejó su fundador, Hayati Tabanlioglu. Padre del actual dueño, Tabanlioglu fue una de las figuras más destacadas de la generación de arquitectos turcos de la segunda mitad del siglo XX, al que se le debe el diseño del aeropuerto de Ataturk, así como el primer centro comercial del país. La segunda generación Tabanlioglu añade a esta filosofía una obsesión por crear espacios luminosos, abiertos a un estilo de vida urbano más conciliador.
"Las soluciones nacen de dentro, de la tradición, de la ciudad. Hay que volver a la arquitectura vernácula y encontrar los espacios que se ajusten al estilo de vida de los ciudadanos", explica el estudio. En Estambul, eso significa altura, rascacielos. "Lo que ocurre en áreas como Levent o Maslak no es una competición, sino la respuesta a una necesidad urbana en una megalópolis de 14 millones de habitantes con un suelo cada vez más escaso y más caro", afirma.
Rascacielos sí, pero no torres de marfil. Por eso el Sapphire cuenta con una terraza abierta al público a la que se accede en 14 ascensores, ocho de ellos de alta velocidad y otros dos de uso exclusivo para los residentes. Además, los 36.000 metros cuadrados de la base del edificio son un área comercial de cuatro plantas que ya ha conseguido atraer a algunas firmas españolas como Mango. Finalmente, un acceso directo al andén de metro y seis pisos de parking subterráneo colocan la torre a 20 minutos del centro de la ciudad. Una ventaja, porque a pesar de los esfuerzos de la nueva generación de arquitectos, el barrio todavía cuenta con pocos atractivos para quien no quiere hacer negocios.
Levent no es Manhattan, ni pretende serlo. Aspira tan solo a convertirse en una de las muchas caras de Estambul. Una zona de negocios, de edificios altos y cada vez más un lugar donde vivir. El Sapphire busca modelar la ciudad y mimar a sus inquilinos en cada detalle. Y sobre todo, ofrecerles un estilo de vida familiar en las alturas. A pesar de los 10.000 dólares por metro cuadrado, el Sapphire cumple el refrán turco que asegura que los vecinos son más importantes que la propia casa.
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